jueves, 28 de enero de 2010

Las voces

Tengo cierta debilidad por los barrios sórdidos. Me gusta encontrar algunos poetas mediocres y alcohólicos por ahí. Las prostitutas pueden ser encantadoras desde lejos. Sin embargo no volveré a dormir en este maldito callejón. No me molesta que sea sucio, hay suficiente comida para mí. El problema es que los vecinos no dejan dormir nada.
Algunos se molestan cuando nosotros, los felinos, armamos garulla con nuestros rituales amorosos, pero si tuvieran el oído tan agudo como nosotros y tuviesen que soportar oírse entre ustedes a través de las paredes ya se habrían cortado unos a otros las cuerdas vocales con todo y garganta.
Te descubrí, descubrí lo que tenías escondido

No, ya no, el corazón se me va a salir del pecho

Así, eso es. Juega conmigo. Juega que para eso estoy.

No son muchas las personas que se puedan tocar con las palabras

Te gusta el dolor ¿eh?

- Así, como te gustaría morir: Cogiendo
- No, morir no
- Bueno, vivir. Vivir cogiendo
- Sí...

- ¿Tú crees?
- Sí, claro

Te transformas, vuelas hacia mí...

Para que aprendas

¡Qué cogida, Beatriz! ¡Qué cogida!

No tuve que preguntártelo, me di cuenta

Ahh, me vas a matar

No se imaginen los cuerpos jadeantes y sudados, sólo pónganse en mi lugar. Si pudieran escuchar todo eso tan claramente como yo desearían poder hacer algo, tal vez lanzar un zapato, para que esos escandalosos los dejaran dormir.

viernes, 15 de enero de 2010

Paciencia

Algunos animales esperan sin saber que lo hacen, pero lo hacen. Se especializan en ser pacientes y lentos, o sobrevivir con naderías. Los seres humanos son los únicos que han atrofiado tanto sus instintos que son capaces de esperar a sabiendas de que lo hacen, y soportarlo. Cualquiera que sea consciente del tiempo y de la muerte se volvería loco de desesperación con sólo obligarlo a esperar durante un largo periodo. Pero los humanos no, y eso es algo que no entiendo; me produce mucho asco semejante patetismo, pero no lo entiendo.
De todos los animales del orbe los menos capacitados para esperar, mucho menos de manera consciente, somos los gatos. Los gatos así como llegan, desaparecen; así como arrebatan, se van. Así como conquistan, abandonan.
Por eso no puedo esperarte, ni a ti ni a nadie: Mi vida se arma con coincidencias; resultado de encontrar, aparecer o desaparecer en el momento indicado. Mis búsquedas y persistencias, mis aciertos y errores nunca consumen demasiado tiempo.
Lo único constante en mi vida son la inconstancia, la indecisión y el eclecticismo. Sin embargo soy capaz de cierto grado de determinación y compromiso: procuro no traicionar mi naturaleza gatuna.

jueves, 14 de enero de 2010

Querer creer

No es fácil engañar a un gato: somos taimados, astutos, desconfiados. Cuesta mucho trabajo atraparnos, ganarse nuestra confianza. Hacer que un gato salte al regazo de alguien sin intención de molestarlo o de encontrar alimento es casi un milagro.
Pero a veces se pueden tener ganas de creer, de confiar. Pese a toda la evidencia que señala lo peligroso de esta actitud, a veces así sucede. Y aunque un gato casi nunca es engañado sin su consentimiento, no deja de sentirse traicionado cuando eso ocurre.
[Lo inexplicable es por qué, por qué sigue habiendo esa secreta necesidad de tener fe en los demás]

lunes, 11 de enero de 2010

El pasado

Independientemente de que sea dulce o amargo, el pasado no debe comerse en exceso; puede uno intoxicarse. Si bien es necesaria cierta dosis para saber quienes somos, si se empecina en aproximarse demasiado sólo hay una cosa que un gato puede hacer:
Repelerlo a zarpazos; no para matarlo, sino para hacer que tome la debida distancia. No conviene aniquilarlo, sólo hay que hacerle saber cuál es su lugar.

Les tengo una noticia

La paternidad no quita lo imbécil, los sujetos siguen siendo tan idiotas como antes de convertirse en padres. Así que no sufran en vano: ese no es el remedio.
[Lo mismo aplica para la maternidad, cabe decir]

sábado, 9 de enero de 2010

Los espejos no me gustan

Por una sencilla razón: No soporto ver a nadie tan perfecto como yo.
Narciso fue dichoso; pudo caerse enamorado en su reflejo. En cambio a mí no me queda sino declararle la guerra al mío.
En el fondo me asusta el combate. Mi contrincante es, aparentemente, tan bueno (y tan malo) como yo.
[Al menos sé cuáles son sus debilidades; más vale que él no conozca las mías]

sábado, 2 de enero de 2010

El secreto está en...

Tener todo fríamente calculado y hacer que parezca espontáneo

o

Hacer parecer todo como parte de un plan cuando la espontaneidad se impone.

Conserva la calma todo lo que puedas, no sea que pierdas la elegancia; si no puedes responde con tu primer impulso, ataca o defiéndete sin reparar en los demás.
Haz lo que tengas que hacer. Pero hazlo bien.
Determinación, es la palabra. Aún cuando no sepas qué hacer o cómo reaccionar, sea cual sea la actitud que tomes, que sea con determinación.

[Nada personal, lo juro]

viernes, 1 de enero de 2010

No es egoísmo

Nos tachan de egoístas, pero no lo somos. No tanto.
Es triste y doloroso cuando uno cree que ha encontrado un hogar, un nicho con personas con las cuales se puede compartir todo lo que se es, todo lo que se hace o tiene, y un día, no se sabe cómo, la magia se agota: Aparentemente no pasa nada, pero sí pasa y mucho; aunque todos fingen que no, que se puede seguir así. Sé que no queda claro, pero la verdad no sé cómo explicarlo. Algo pasa, algo se rompe o interrumpe.
Nos tachan de egoístas porque nos vamos sin decir adiós: la verdad es que hacemos así porque nos falta valor para despedirnos de aquello que queremos o quisimos.
De todos modos es lo mejor: Así como es importante saber comenzar una historia es necesario aprender a terminarla antes de que se eche a perder.