jueves, 26 de noviembre de 2009

Deliciosa muerte

¡Qué festín me he dado! Hoy comí delicioso, comí demasiado. Quedé tirado en la calle, como si hubiera muerto. De milagro los perros no se encargaron de mí, tuve suerte de que tampoco nadie haya querido envenenarme, porque no tuve ningún reparo en atragantarme.
[Benditos sean los depósitos clandestinos de marcianos en lata]
Ahora que he revivido me siento bien, lúcido. El único problema de ese efecto es que es pasajero...

martes, 24 de noviembre de 2009

Temor

Tengo miedo de que un día ya no quiera ser un gato, de que un día despierte y ya no lo sea.
Más aún, de que un día despierte, ya no lo sea... y no me importe.

[Nada grave, un par de pesadillas solamente. Un par de tardes sin tomar café]

viernes, 20 de noviembre de 2009

Esperar, no.

No necesito esperar a que respondas esa pregunta que nunca he hecho; me basta con mirarte, con oírte, con subirme a tu regazo para confirmar lo que ya sé:
Que aunque hemos cambiado, somos los de siempre; ésos que nunca fuimos, ésos que nunca quisimos ser.
Yo partiré a cazar otros sueños que me alimenten, otras manos que me acaricien; en cambio tú esperarás a que tus errores crezcan, maduren y te devoren.

[Por eso los gatos no esperan, simplemente arrebatan o se largan.]

sábado, 7 de noviembre de 2009

Otra pequeña confesión...

[Iba a iniciar esta entrada con un "Me ahorraré las disculpas por ella", pero recordé que los gatos jamás piden disculpas]
Un gato a menudo es casi todo apariencia, y no importa. Un gato es todo lo que es; con eso le basta.
El problema de este gato en particular es que se está humanizando demasiado. Debido a ello la apariencia gatuna que ofrezco es aún más complicada que la de los demás gatos. Explico:
He debido inventar otro gato detrás del cual pueda esconder mis debilidades humanas, porque un gato [uno que lo sea cabalmente] todo lo puede, y nada salvo él le interesa.
A este gato a veces le dan ganas de ser sincero, pero le da miedo serlo. En parte porque no sabe cómo expresarse, hacer que lo entiendan; en parte, también, porque se ha vuelto un cobarde.
Pero al otro no. A ese que también soy yo porque me escondo en él, al que ven caminando con suficiencia en las calles y brincar de una azotea a otra, no le importa lo que de acerca de él piensen/sientan/esperen lo otros. Porque para él los otros no existen, no necesita de nadie que no sea él mismo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Bien dijo Mafalda...

A los gatos, uno nunca sabe cómo les va.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cuando hace frío...

Cuando hace frío un gato sueña con meterse en la piel de otro gato para abrigarse, y que los dos se arrullen mutuamente con ronrroneos simultáneos.

¿Oí el miau de alguna voluntaria?