lunes, 30 de mayo de 2011

A ver cuánto puedo insistir

Que me ves y te veo. Que a veces me das de comer. Nos conocemos, cordial convivencia. Pero quiero más. Tengo ganas de irme contigo, ver tu casa por dentro. Dormir bajo tu cama. Me disgusta pedir, pero quiero.
Espero que no seas de los que ama más a los perros, porque no puedo fingir ser uno de ellos para agradarte. Soy el que soy. Duermo de día, vivo de noche. Me escapo a buscar aventuras por ahí, o simplemente para disfrutar la privacidad conmigo. Ronroneo y corro dormido. Debes amarme así.
Me lanzaré a la aventura de cazador, aunque sé que quizá falle. Porque estoy cansado de jugar por ahí, haciendo como que atrapo ratones. Quiero que tu corazón golpee con fuerza por mí. El asunto es que no sé qué tan duro estoy dispuesto a intentar. ¿Resistirá mi orgullo el rechazo? ¿Me aburriré pronto si no cedes a mí?
Sé que insistiré, pero ¿cuánto?

domingo, 15 de mayo de 2011

Rojo

Creo que el otro día, cuando cerré los ojos debido al placer que me producías al acariciar la sensible piel de mi barriga, te ví por dentro. Y ví que eres rojo.
No, no era el rojo de adentro de mis párpados. Eras tú. Rojo como el vino en el que te mojas los labios. Como el que adquieren algunas hojas en otoño. Rojo intenso, más que el del más violento atardecer.